El pequeño Armando padece una grave enfermedad renal desde hace dos años. Todas las noches está conectado a una máquina de diálisis que le purifica la sangre durante 13 horas. Solo un trasplante de riñón puede darle una vida sin tubos ni máquinas.
En Polonia, donde su familia espera un trasplante precoz, todo el mundo es automáticamente donante de órganos, a menos que se oponga expresamente. Esto aumenta significativamente las posibilidades de recibir un órgano donado en comparación con Alemania, donde la donación de órganos sólo es posible previo consentimiento activo.
Pero la esperanza tiene un precio: todos los gastos -desde la operación y la hospitalización hasta los cuidados pre y postoperatorios- tienen que correr a cargo de la propia familia. La familia espera pagar unos 100.000 euros.
Armando no está solo. Sus hermanos Solinha y Antonio asisten a nuestra escuela, por lo que estaba claro que nosotros también queríamos ayudar.
Recogimos donativos con gran participación: en la jornada de puertas abiertas, en el día contra el acoso escolar y con un bazar de pasteles. Porque, como dice su madre, Sandra Thuan:
"Se trata de una vida autodeterminada para nuestro Armando: sin tubos en el cuerpo, sin máquinas que lo mantengan artificialmente vivo. Simplemente hay que dejarle ser un niño despreocupado".
Juntos estamos dando un ejemplo de esperanza y humanidad para Armando y su futuro.
¡Se recibieron 1300,- €!